“Los caldos pueden curar cualquier enfermedad física o mental”.

 

Entre las diversidad de manifestaciones culturales que nos identifican como mexicanos destaca una figura en peculiar, “La Calavera Garbancera” creada por el Ilustrador y Caricaturista José Guadalupe Posada y re-bautizada años más tarde por el prestigiado Muralista Diego Rivera como “La Catrina”; la cual, enmarcada en el contexto de una de las fiestas más populares en todo México (Día de Muertos) se luce y presenta en diversidad de formas, pues se ha convertido en el símbolo mexicano por excelencia para representar a la muerte, sin embargo su usanza en el contexto actual dista mucho de su origen, mismo que como toda expresión cultural se readapta y va re-significándose con el paso del tiempo.

 

 

La Calavera Garbancera nace en el imaginario de José Guadalupe Posada, quien la plasma en diversas caricaturas de la época revolucionaria, haciendo con ella una crítica no solo a los comerciantes que vendían garbanzos, sino a todos aquellos integrantes de la sociedad de su época, quienes aún siendo pobres, aparentaban ser ricos y ocultaban sus raíces indígenas. Aunque su obra no fue tan reconocida en vida, unas décadas después de su muerte uno de sus más grandes admiradores la retomaría; el mismo Diego Rivera, quien volvería inmortal al autor y a su obra, rebautizándola como “La Catrina”, desde ése momento, para muchos estudiosos del arte y artistas mismos, José Guadalupe Posada sería comparado con Francisco Goya y Pablo Picasso.

 

 

En 1947, 34 años después de la muerte de José Guadalupe Posada, el muralista Diego Rivera rescata y engalana a la Calavera Garbancera, dotándola de ropas y haciéndola lucir más refinada y europea, re-bautizándola bajo el nombre de “La Catrina”, en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” mural en el que él mismo se muestra como hijo de Guadalupe Posada y “La Catrina” al pintarse junto a ellos tomando de la mano a “La Catrina” y ataviado con ropa de niño al mas puro estilo francés, esto, debido a que para Diego Rivera la calavera engalanada representaba al mexicano que se hizo rico con la revolución y despreciaba sus orígenes, tradiciones y costumbres.

 

 

 

Al día de hoy, a poco mas de 100 años de su invención, la imagen de “La Catrina” se ha resignificado y se le ha integrado como un elemento vivo en la cultura mexicana, fijándose en el imaginario colectivo como la expresión mas clara de la postura que el mexicano tiene frente a la muerte, donde es capaz de reírse a su lado, acariciarla, admirarla y sobre todo convivir con ella.