San Félix Papa y Mártir.

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Santo Patrono de Atlixco.

Con frecuencia escuchamos hablar de “la fiesta del pueblo” cuando conocemos más sobre algún lugar, éstas fiestas por lo general son grandes, llenas de júbilo y devoción a los santos patronos de dichas comunidades, y Atlixco no es la excepción, nuestro Santo Patrono es San Félix Papa y Mártir, al cual celebramos el día 30 de Mayo y la historia de cómo llego a serlo data desde 1580.

El 30 de Octubre de 1580, los vecinos de la antigua Villa de Carrión (nombre otorgado al asentamiento de la Nueva España en nuestra tierra), se reunieron en la Casa de la Audiencia Pública y en ella, se redactó un escrito realizado por Francisco de Torres, Escribano público y del cabildo de dicha villa, asentando los motivos y acuerdos, con los cuales, se habría seleccionado al Santo Patrono de la “Villa de Carrión” y de todo el “Valle de Atlixco”.

En el oficio se decía que una plaga de gusanos había azotado las Sementeras de trigo de riego y temporal del Valle de Atlixco, que se comían los panes de tal manera que si no había una intervención divina, harían un notable daño; roerían y talarían los frutos, dejando nada de ellos, por lo que seguiría esterilidad, hambre y mortandad; como suele suceder con semejantes plagas. Debido a ello y con acuerdo y parecer de los Padres, Cura y Vicario de la Villa, así como el Guardián y Religiosos del Señor de San Francisco, se determinó pedir auxilio divino, tomando como principal intercesor y abogado delante de Dios a alguno de sus Santos, por lo cual, con licencia del Reverendísimo Señor Doctor Don Diego Román, Obispo de ése Obispado, se realizó una procesión desde la Santa Iglesia Parroquial hasta el Monasterio del Señor de San Francisco, en el cual, después de celebrar una solemne Misa, echarían suertes sobre todos los Santos del Calendario, así pues, se dispusieron de dos urnas, en una de ellas con los nombres de todos los Santos cada uno en su Cédula, y en la otra, Cédulas en blanco con las palabras en latín “TE ACCIPIMUS IN TUTELAM”, por lo que el Santo sobre el que recayese la suerte se recibiría por Patrón de la Villa y del Valle, recomendándole la guarda y el amparo de ella con los frutos de la Tierra. Así fue como un niño sería quien se encargaría de sacar dichas Cédulas haciéndolas leer públicamente en voz alta; para sorpresa, en tres ocasiones consecutivas salió San Félix Papa y Mártir.

De esta manera, todos los presentes conformes, recibieron como principal Patrón al Santo y Mártir, San Félix Papa, haciendo votos y encomendando se le guardara a los 30 días del mes de Mayo, exhortando al Reverendo Padre Vicario, a los demás Vicarios, Capellanes y Clero de la Villa y Valle; actuales y futuros, que celebrasen la fiesta del Señor San Félix como fiesta de tal Patrón y que, prometieran edificar lo más pronto que se pudiese y en el lugar que más comodidad hubiese, la Iglesia propia de la Advocación del dicho Señor San Félix, poniendo en ella su imagen con la cual irán en procesión cada año con la mayor solemnidad posible, en conjunto de un Pendón que se ha de hacer con la Imagen del Glorioso Santo, y que, mientras se hiciese la Iglesia a su Advocación, dicha Imagen y Pendón, se pusieran en resguardo de la Santa Iglesia Parroquial.

Cumpliendo con el Voto, el Alcalde Mayor, Alonzo de Rivera Barrientos envió a dos regidores ante el Obispo de Tlaxcala y Puebla, Señor D. Alonso de la Mota y Escobar, para solicitar la debida licencia y así poder edificar el Santuario en honor a San Félix Papa y Mártir, el cual fue concedido en su Decreto en Puebla, el 23 de Noviembre de 1613. Así se colocó la primera piedra para la edificación del Templo de San Félix el 1 de Enero de 1614 en un solar que se encontraba a la salida de la Villa yendo a la Ciudad de Puebla de los Ángeles. Posterior a su elección como Santo Patrono el 30 de Octubre de 1580, las calamidades debido a los gusanos y granizo que azotaban los sembradíos cesaron por los años siguientes.

El milagro del 24 de Noviembre de 1614.

Las sementeras de trigo habían sido invadidas por langostas por más de 50 días, y que, a pesar de haber sido exorcizadas, no habían podido librarse de ellas, por lo que solicitaron al Reverendísimo Señor D. Alonso de la Mota y Escobar, llevar en procesión la imagen del Señor de San Félix del Templo Parroquial al Convento de San Francisco; lo llevaron un 23 de noviembre y lo colocaron en lo alto de las escaleras del Convento, lugar donde se veían los sembradíos de trigo en todo el valle; el Licenciado Antonio Pérez de las Casas, Cura de ésta Parroquia, celebró la Misa Mayor y después de ella conjuró a la langosta, se narra que mientras la conjuraba sobrevinieron del oriente muchas aves que llaman “Graxas”, las cuales anduvieron revoloteando un rato por lo alto de dicha procesión. El siguiente día (24 de noviembre de 1614) sobrevinieron infinitas aves que jamás se habían visto por éste Valle, las cuales se fueron hacia donde las langostas estaban arraigadas, comiéndoselas a todas hasta que no quedó ninguna, dejando así al valle libre de tan grande calamidad.

De ésta manera premiaba Dios la fe de los moradores de ésta tierra, y también lo hizo el Romano Pontífice, quien informado de dicho milagro, concedió una reliquia del Papa y Mártir San Félix (la cual se conservaba en su santuario), entregándola en la Ciudad de los Ángeles el 4 de Diciembre de 1636 a beneficio de la Iglesia Parroquial de la Villa de Carrión, reliquia que en la actualidad aún se conserva en ése mismo lugar y sólo es prestada para la procesión del 30 de Mayo celebrando al Santo Patrono de Atlixco, día en que vemos la Imagen, el Pendón y la reliquia atravesando la Ciudad en medio de fiesta y devoción como testimonio de la fe y cumpliendo el Sagrado Voto que nuestros antepasados hicieron hace siglos en éste Valle.