¿Por qué Atlixco es Heróica?

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4 de Mayo, la Batalla de Atlixco.

Según narra el Cartógrafo, Historiador y General Miguel A. Sánchez Lamego (1897-1988) en su obra “La Batalla de Puebla de 1862” publicada en 1962. La batalla del 5 de Mayo, día en que nuestras armas nacionales, representadas por el Cuerpo de Oriente y que lideraba el General Ignacio Zaragoza se cubrieron de gloria al rechazar en la Ciudad de Puebla el ataque emprendido por el ejército expedicionario francés que invadió nuestro país en los comienzos de aquella lucha armada internacional, y que, quedó registrada en nuestra historia como la “Guerra de Intervención Francesa”, no podría haberse logrado si no fuese porque otras tropas mexicanas, pertenecientes al mismo Cuerpo de Ejercito de Oriente el día 4 de Mayo obtuvieron una importante victoria en las cercanías de Atlixco sobre los traidores que encabezaba el “funesto” General Leonardo Márquez y que, como objetivo, tenían el de unirse al los invasores franceses y ayudarlos en su ataque a la Capital Poblana. De este modo, la victoria del 5 de Mayo se considera y fue forjada, desde el día 4 de Mayo. Tanto es así, que el Licenciado y entonces Presidente de México Benito Juárez decretó con fecha 10 de Diciembre de 1862, se concediera una medalla a todos los militares que participaron tanto en la “jornada” del 4 de Mayo como en la batalla de defensa del 5 de Mayo en la Capital Poblana.

De acuerdo con lo publicado por el General Miguel A. Sánchez Lamego en su obra y cito: “me permito aclarar que el relato se ha hecho de acuerdo con datos oficiales tenidos a mano de manera que difiere completamente de la versión que de éste mismo hecho de armas se ha dado a conocer por otras personas, quienes solo se fundamentan en tradiciones y leyendas pasadas de padres a hijos.”

Según relata el General Sánchez Lamego, el día 3 de Mayo de 1862, el General Zaragoza llegó a la Ciudad de Puebla luego de una marcha retrógrada desde la Villa de Orizaba ante el avance del ejercito expedicionario francés, al llegar a la Capital, tuvo conocimiento de que le día 2 de Mayo habían llegado a la Villa de Orizaba los Generales Francisco Lamadrid y Antonio Álvarez, ambos pertenecientes a las unidades bajo sus ordenes, las cuales contaban con 1700 hombres. El General Zaragoza los había enviado hacia Acatlán y Tepeji de la Seda para interceptar al grupo encabezado por el General Leonardo Márquez de quien se tenía informado ya se había internado en territorio poblano con rumbo a Chietla y pretendía unirse a los franceses.

Ese mismo día el General Zaragoza se enteró también que un día antes por la tarde había llegado a Puebla el General Tomás O’Horán con 1500 hombres de infantería, Caballería y Artillería el cual había sido enviado cómo refuerzo por parte del Gobierno General, y quien desde el mes de Marzo había estado persiguiendo al General Márquez por los valles de Cuernavaca y Cuautla; con esa información, el General Zaragoza estuvo seguro de que el General Márquez y sus hombres, que ascendían a 1500 jinetes, se debían hallar por el rumbo de Izúcar de Matamoros, entonces el General Zaragoza dio la orden y el día 4 por la mañana el General O’Horán partió de la capital con rumbo a Atlixco llevando consigo 850 hombres, primero arribó a Cholula y posteriormente siguiendo el camino Real (el cual pasaba por san Gregorio Atzompa, Santana Ana Acosautla y Los Molinos). Cerca de las 11 de la mañana cuando pasaba por San Gregorio Atzompa, se encontraron con unos 500 jinetes que el General Márquez había enviado hacia Cholula y ahí mismo tuvieron un primer enfrentamiento, cuando los hombres del General O’Horán se desplegaron para atacar al enemigo, estos emprendieron la retirada rumbo a Atlixco, lugar donde se encontraba el grueso de su fuerza, estos fueron perseguidos por jinetes del General Carvajal, los cuales eran dirigidos por el General O’Horán. Al llegar al rancho de Los Molinos donde el camino se cruzaba con una profunda barranca, los reaccionarios (traidores) se atrincheraron y trataron de impedir el paso de los republicanos (hombres de O’Horán) los cuales nuevamente se desplegaron y forzaron el paso del puente a gritos de victoria de: “Viva México” y “mueran los traidores” obligando de nueva cuenta a los enemigos a emprender la retirada hacia Atlixco, en cuyos aledaños el General Márquez aún presentó resistencia pero finalmente al verse vencido, se retiró con toda su fuerza rumbo a Izúcar de Matamoros. Ese mismo día, alrededor de las 6 de la tarde, las tropas del General O’Horán ocuparon Atlixco, se rindió parte al General Zaragoza así como al General Santiago Tapia entonces Gobernador y Comandante Militar de Puebla.

El 5 de mayo el General O’Horán emprendió el regreso hacia la Capital Poblana, donde entró al anochecer cuando el Cuerpo de Ejército de Oriente ya había derrotado a los franceses, esa misma noche se celebraron las dos victorias en la Angelópolis, la del 4 de Mayo en contra de los traidores del General Márquez y la del 5 sobre los franceses del General Lorencez.

Cabe mencionar que el General Miguel A. Sánchez Lamego hace hincapié en que el militar que mandó en jefe (dirigió) aquella memorable acción del 4 de Mayo no fue el General Antonio Carvajal, sino el General O’Horán y que, es posible, que los escritores a que refiere no citen a éste militar, debido a que posteriormente, hacia finales del año 1864, ante el incontenible avance de los invasores, ante la llegada a México del llamado Emperador Maximiliano y ante la huída del Presidente Juárez hacia el norte del país; el General O’Horán consideró (al igual que muchos otros Jefes Republicanos) ”perdida la causa nacional” y se amnistió ante las autoridades imperiales a quienes sirvió posteriormente, acción con la cual empañó por completo sus patrióticas hazañas anteriores. Finalmente cuando triunfó la causa Republicana y fue ocupada la Capital de México, el General O’Horán fue aprehendido y juzgado por” traición a la patria” siendo sentenciado a pena capital, por lo que su madre solicitó su indulto, argumentando a su favor, los servicios prestados por éste el día 4 de mayo de 1862 en Atlixco.