En nuestras ediciones anteriores te contamos acerca de la solicitud que el Licenciado Juan de Salmerón (uno de los principales fundadores de la Ciudad de Puebla) realizó a los Reyes Españoles para considerar la toma de las tierras del Valle de Atlixco, pero sobre todo, sobre la grave situación alimenticia que se vivía en el país entero, y que a su parecer (y de muchos españoles) urgía para la colonización de este valle. Pues bien, ahora nos toca hablar de esas tierras que fueron solicitadas, contarte dónde se encontraban, a quién se las cedieron, cuáles eran sus límites y bajo qué condiciones las solicitaron.

En 1532 el cabildo de la ciudad de Los Ángeles realizó una petición al Rey y a la Audiencia a través del licenciado Juan de Salmerón, quien manifestó que dicha solicitud se debía a que la Puebla de Los Ángeles había sido fundada en partes donde no era posible plantar viñedos ni huertos frutales con plantas de Castilla (plantas españolas), que la crisis era tal, que con frecuencia el trigo sembrado se helaba en las sementeras, sucediendo lo mismo con la siembras destinadas para alimentar al ganado, por lo cual, padecía de gran necesidad la recién fundada ciudad, poniendo en riesgo su subsistencia y perpetuidad. De este modo la solicitud pedía concretamente la cesión de un pedazo de tierra perteneciente al valle de Atlixco, cediendo ésta a perpetuidad y con carácter de irrevocable, en una zona ya identificada hecha “sabana” (llena de arbustos y vegetación silvestre), que no había sido labrada, pero sobre todo, que no perjudicaba a los indígenas de la región; este pedazo de tierra se ubicaba al oriente del valle después del río Atemelinque teniendo como límite al norte y sur la junta de los ríos y la acequia, comprendiendo los lugares que en toponimia náhuatl denominaban Tejaluca, Chilhuacan y Oceloapan.

Memo Velázquez

“Conoce mis propuestas, únete a este proyecto y transformemos juntos el futuro de Atlixco”.

Una vez que los vecinos de la ciudad de Puebla presentaron la solicitud, el Licenciado Salmerón dio a conocer que ya lo había consultado con los caciques y principales de Huejotzingo y Calpan (pues hay que recordar que en esa época las tierras de este valle se encontraban bajo la jurisdicción de estos señoríos), habiendo recorrido las tierras y visto por propia cuenta que éstas no habían sido labradas desde tiempos inmemorables por indios propios de Calpan y Huejotzingo, ni por otros indios que los acontecieron en la ocupación del valle, ni por terceros; por lo que señalaba esas tierras para la ciudad de Los Ángeles y sus vecinos, pudiendo repartirlas para dedicarlas a la labranza y heredades.

Comprobado que las tierras eran vírgenes, sin labrar y que no causaban un perjuicio a los indios principales (representantes de los indios cabeza o Teachcauh) fray Juan de testera, guardián de Huejotzingo, a través de su oidor dio su parecer positivamente por lo que al día siguiente, el viernes 6 de diciembre de 1532, ante la presencia de Francisco de Orduña, escribano de su majestad y diversas personalidades de la época, dieron fe y firmaron la cesión del pedazo de tierra en términos de Atlixco, de Tejaluca, Chilhuacan y Oceloapan para los fundadores de Puebla que tanta necesidad padecían y que representaban el pie veterano inicial de la obra civilizadora de España. Así pues, las tierras fueron dadas a los fundadores de la Puebla de los Ángeles, conformándose con ellos el primer germen de 34 vecinos labradores españoles que darían vida más adelante a la futura “Villa de Carrión”… Continuará.

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