Héctor Azar Barbar

por | May 11, 2018

La Gaceta Turística tiene el honor de dedicar estas líneas a manera de homenaje al distinguido atlixquense y dramaturgo maestro Héctor Azar Barbar en su 18º aniversario luctuoso conmemorado este 11 de mayo.

“En los treinta es cuando yo nazco precisamente, y la infancia fue determinada por las discusiones de esta naturaleza, las discusiones sindicales que se daban en las calles de mi pueblo. Esa fue una infancia bastante tórrida, bastante intensa, bastante trepidante, de ahí pues, paso a la Ciudad de México a los ocho años en 1938; comienza propiamente un largo periodo de mi vida, del 38 a los 90, en donde yo me desarrollo hasta donde la pertinencia o capacidad personal lo permite, pero sin olvidar la tierra donde nací.”

-Héctor Azar.

Reconocido en el medio como el Zar del Teatro, el maestro Héctor Azar estudió la licenciatura en Derecho y una maestría en Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, desempeñándose como periodista, guionista, ensayista, novelista, articulista y cuentista, destacó por su implacable disciplina; pero sobre todo, por su brillante y enorme trayectoria, misma por la que se expresa contundentemente que la dramaturgia en México no se comprendería sin el maestro Azar, pues en 50 años de vida recorrió escenarios y dirigió más de un centenar de obras, al tiempo que como dramaturgo dejara 26 piezas entre las cuales destacamos: “La Apassionata”, “El Alfarero”, “Olímpica”, “La higiene de los placeres y los dolores”.

Como legado, creó instituciones como el Teatro en Coapa, el Centro Universitario de Teatro, La Compañía de Teatro Universitario, La Compañía Nacional de Teatro, El Foro Isabelino y el Centro de Arte Dramático (CADAC); recibió premios, condecoraciones y distinciones a nivel nacional e internacional; dirigió instituciones de cultura en la Ciudad de México y en el Estado de Puebla. Aquí cabe destacar que en 1993 como Secretario de Cultura del Estado de Puebla fundó la Compañía Estatal de Teatro, la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla (hoy denominada Filarmónicas 5 de Mayo), organizó el Magno Festival Palafoxiano y creó los museos de Arte Virreinal y el de Arte Moderno.

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Admirado por aquellos que lo rodeaban, el maestro Azar recibió reconocimiento expreso por su trabajo durante toda su vida y hasta después de su muerte, claro ejemplo de ello fueron las palabras manifiestas por el maestro Victor Hugo Rascón Banda, también dramaturgo y alumno de dirección teatral del Maestro Azar, quien expresó públicamente que:

“El maestro Azar enriqueció nuestro teatro, lo volvió moderno, lo alejó del costumbrismo de los años setenta y lo transformó, nos ha enseñado a respetar el escenario y a respetarnos a nosotros mismos, a no ser complacientes… …En su dramaturgia encontramos lo popular elevado a niveles artísticos y filosóficos, el humor, el sarcasmo y la poesía permean toda su obra poblada de personajes insólitos en su grandeza y en su miseria, explorador de la farsa, del autosacramental y de la tragedia, indagador de géneros y estilos, experimentador por excelencia y creador de nuevas formas dramáticas”.

Por todo lo que el maestro Azar significa y representa, nos atrevemos a recomendar ampliamente la lectura de sus obras, principalmente “Las tres primeras personas”, una novela no extensa, con lenguaje sencillo que desde las primeras páginas interesa, enganchando al lector al tiempo que va dando a conocer cómo se dio la inmigración libanesa a territorio mexicano al mas puro estilo del Zar del Teatro, narrando con humor, con ironía y otras veces con drama, con tristeza y con nostalgia, ésta que es la historia de su abuelo materno y demás familia proveniente de Beirut.

Antes de concluir deseamos poner de manifiesto un poco más sobre el lado humano del maestro Azar, pues quienes lo trataron en Atlixco lo describen como una fina persona, todo un caballero, hombre de gran corazón, amante de su familia, del teatro y de su terruño, preocupado siempre por sus “coterráneos” (como el decía), creando para Atlixco y su gente el CADAC (Actualmente edificio que ocupa el DIF Municipal), en aquella huerta de su infancia, la de las tardes dominicales donde su madre lo llevaba a distraerse bajo los frondosos árboles frutales… Con su olor a naranja y albahaca.

El maestro Héctor Azar Barbar es un verdadero ejemplo de vida, orgullo de nuestra tierra que dió brillo a nuestro querido Atlixco, pero sobre todo, que trascendió fronteras y dejó un legado cultural muy importante.