Capilla de San Miguel Arcángel

La Capilla dedicada a San Miguel Arcángel se encuentra ubicada en una explanada en el Cerro de San Miguel, desde ella se puede apreciar una panorámica de la Ciudad y de todo el Valle de Atlixco, se encuentra bordeada por una barda de aproximadamente un metro de alto y en su interior se conserva un retablo del neoclásico y un púlpito de madera muy primitivo.

El origen de esta capilla como espacio consagrado a la devoción de San Miguel Arcángel, se remonta al siglo XVI, y aunque se desconoce la fecha exacta en que la Capilla fue construida, se sabe a través de crónicas que se erigió a la par del Ex-Convento Franciscano, mismo que se encuentra en las faldas del Cerro y el cual, es la construcción más antigua en todo el Valle de Atlixco.

La Capilla de San Miguel inició con una ermita dependiente del convento, que evolucionó y se ha conservado a través de los años, de hecho, según las tradiciones orales, en éste sitio se encontraba un Teocali dedicado a Ehecatl Quetzalcoatl, mismo que a la llegada de los Españoles fue reemplazado por la Capilla que vemos hoy en día. Al principio su uso fue esporádico, pues al parecer la congregación sólo hacía ceremonias en el día de su fiesta; dicha celebración se realiza el 29 de Septiembre y en ella, la Capilla de San Miguel recibe a cientos de fieles que acuden en romería con motivo de la fiesta del Arcángel San Miguel. Esta celebración en ocasiones coincide con la festividad del Huey Atlixcayotl que se realiza el último domingo de Septiembre, lo que hace más grande la celebración, aunque son dos fiestas totalmente distintas.

Hace unos años, se solía subir una escultura de San Miguel Arcángel y la del “Diablito” sometido a sus pies, pues se dice que el diablo anda suelto y que el Arcángel San Miguel lo amarra en su día; desafortunadamente, la imagen original del “Diablito” desapareció y con el paso de los años fue reemplazado por una nueva, existen mitos y leyendas sobre ésta, algunas que narran cómo es que se realizó la imagen del “Diablito”, y otras más cuentan sobre su desaparición, como la que contamos en la primera edición.