La Tienda Encantada

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En esta ocasión te presentamos una leyenda que si bien se dice ha ocurrido en diversos lugares de Atlixco como el mismo Cerro de San Miguel; la presente historia nos cuenta que sucedió en San Juan Ocotepec, una junta auxiliar al oeste de Atlixco, y la cual, es la más cercana al Volcán Popocatépetl. Sin más, te presentamos “La tienda encantada”, leyenda retomada del libro “Cuentos y Leyendas de Atlixco” y recopilada por María Elena Montero Morales.

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San Juan es una de las localidades que pertenece al municipio de Atlixco, se encuentra a una distancia aproximada de 5 kilómetros y se caracteriza por tener unos cerros muy altos. Cuentan algunas personas que hace ya muchos años, en unos de esos cerros, cada fin de año se aparecía una tienda encantada, de la cual se decía que las personas que entraban a comprar, nunca salían.

En una ocasión hubo dos jóvenes amigos: José y Andrés, que intrigados decidieron comprobar personalmente éste hecho, acordaron el lugar de reunión y hora convenida; llegado el día fijado, emprendieron su viaje y se trasladaron al lugar indicado. Impacientes esperaron y dada la hora señalada, se apareció una gran tienda con mucha mercancía, licores y mujeres bonitas, con asombro, José quiso ver mas de cerca, entró y pidió unos cigarros, mientras que Andrés se quedó parado en la entrada, impresionado ante la misteriosa aparición que estático e incrédulo observaba; habían pasado unos minutos y su amigo no salía, entonces Andrés con gritos y señas lo alertaba para que saliera de ese sitio maldito pues se dio cuenta que el portón se estaba cerrando, José no le prestó atención, estaba tan impactado por el hechizo que se negó a escuchar a su amigo, angustiado Andrés, vio y escuchó que con gran estruendo el portón se cerraba por completo y al mismo tiempo desaparecía la tienda quedando su amigo preso del maléfico encanto.

Cuando Andrés se repuso de la gran impresión volvió a su casa, más tarde llegó la familia de José preguntando por él, preguntando dónde lo había dejado y si le había pasado algo, ya que habían salido juntos. Andrés les explicó lo sucedido, pero no le creyeron, la familia (principalmente la madre) pensó que algo malo le había ocurrido a su hijo y llorando desconsoladamente regresaron todos a casa.

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Transcurrieron los días y los meses; Andrés se sentía solo pues extrañaba a su gran amigo José, esperó ansiosamente la llegada del fin de año y nuevamente se trasladó al cerro, llegada la hora del encanto vió con sorpresa ¡la tienda! Y él, sin dudar, se introdujo y vio que ahí se encontraba su amigo, inmediatamente lo jaló del brazo y lo sacó del maléfico lugar, enseguida el encanto se desvaneció, posteriormente José un poco disgustado le dijo: “¡Oye! ¿Por qué me sacaste? Si apenas me iban a despachar”
Andrés le respondió: “¿Acaso no te das cuenta que estuviste adentro todo un año?” Pero José no podía creer lo que su amigo le decía, comenzaron a caminar comentando lo sucedido hasta que se alejaron de ese lugar y llegaron a la casa donde vivía José, su familia al verlo sano y salvo lloraron de contento, lo abrazaron y dieron gracias a Dios de que estuviera vivo.

Pasados unos días, José comprendió que realmente había estado ausente durante un año y gracias al valor de Andrés al transcurrir de los años, pudo contar a sus hijos y nietos esa maravillosa pero terrible experiencia.