La Cueva del Encanto del Cerro del Chiquihuite

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Este mes te presentamos una leyenda tomada del libro “Cuentos y Leyendas de Atlixco”, recopilada por Jaime Abrahán Vivaldo.

Cuenta la tradición que en el cerro del Chiquihuite, unos campesinos descubrieron una cueva a la que llamaron “El Encanto”.

El dueño de la hoy Ex-Hacienda de Chilhuacan, poseía recuas de mulas que los trabajadores tenían que cuidar, asear y llevar a pastar al cerro. En cierta ocasión, al irlas arreando, un trabajador perdió a una de ellas, ésta se escapó y huyó tan rápido que no la pudo alcanzar, por lo que se le perdió; el patrón enfadado, sentenció que el animal se anotaría a su cuenta y tendría que trabajar más hasta pagarla.

Nuevamente el mismo trabajador, cuando realizaba el cuidado de los animales en el cerro, se le escapó otra mula; pensando en que esta también se la cobrarían y en que quedara endrogado, decidió dejar las mulas que pastaban quietas y seguir a la que se escapaba, persiguiéndola hasta que logro ver que ésta se metía en una cueva del cerro del “Chiquichuite”. Decidido a conocer el paradero de la mula para no aumentar su deuda económica con el patrón, entró a la cueva detrás del animal. Ahí describió un patio amplio, alumbrado por una luz siniestra dentro de la cual se encontraba la mula que se le había perdido con anterioridad y la que apenas había entrado. También allí descubrió la presencia de su patrón, que se encontraba bajo un maleficio encanto y amarrado con gruesas y pesadas cadenas.

Al ser descubierto, éste preguntó:

-¿A qué has venido a éste maldito lugar?

 

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El trabajador contestó: -Disculpe patrón, yo no quiera verlo, el motivo de estar aquí es que la mula correo hasta éste lugar encantado- (dentro del patio del cerro).

El campesino huyó rápidamente de la cueva y regreso a la hacienda muy asustado y a pesar de que prometió solemnemente no revelar el secreto, narró lo que sucedió a sus familiares y demás vecinos del lugar. Algunos días después, el campesino amaneció muerto al pie del cerro, de una forma extraña, rara y terrible; con la cara desfigurada y el cuerpo totalmente destrozado con huellas claras de múltiples patadas de mulas.

Fue entonces cuando los demás trabajadores disgustados y temerosos recordaron lo narrado por el campesino muerto y culparon a su patrón de tan macabra muerte, por lo que decidieron unirse para espiar juntos y así desentrañar el gran misterio de cómo el patrón llegaba a la cueva. Éstos descubrieron que desde la hacienda hasta la cueva del cerro del Chiquihuite existía un túnel, por el que su patón transitaba bajo el cerro sin ser visto. Por lo que aseguraban que tenia pacto con el diablo y entregaba a cambio de su riqueza las almas de sus trabajadores; la escapatoria de las mulas era una forma de guiarlos hasta la “cueva del encanto” donde morían extrañamente, y aunque fueran sepultados, después eran encadenados dentro de esa cueva, conservando la imagen que tuvieron en vida al quedar sus almas cautivas.

Actualmente cuando los campesinos van al cerro del Chiquihuite y pasan cerca de la cueva del encanto y comentan entre ellos:

-¿Quieres ver el encanto? Hacen la señal de la cruz y no se atreven a entrar al recordar la leyenda que se ha transmitido de generación en generación y con ella el miedo y el temor.