El Diablito del Cerro de San Miguel.

Son muchas las historias que se cuentan sobre el “Diablito” del Cerro de San Miguel (figura de madera que media aproximadamente 50 cms. de altura), ésta figura era utilizada durante las festividades del día de San Miguel Arcángel, festividad que llega a coincidir con la celebración del “Huey Atlixcayotl” y que se celebra el 29 de Septiembre. Retomando la historia, mucho se ha hablado del destino que tomó esta imagen del “Diablito”, pues aproximadamente desde hace 20 años ya no se le encuentra más.

La tradición consistía en que el día de San Miguel Arcángel, se recorriera la colonia junto con las dos imágenes, representando la lucha que tuvieron en el cerro de San Miguel donde el primero salió victorioso. Según se narra en la tradición, una vez terminada la festividad, la imagen del “malo” era devuelta a la sacristía de San Francisco, donde era asegurada con gruesas cadenas y puesta de frente a la pared, como si de un castigo se tratase, se cuenta que el Cura Uribe encontró en repetidas ocasiones que la imagen del “malo” estaba acompañada de “amarres”, veladoras y demás artículos de rituales a sus espaldas, lo cual causó su enojo por el sacrilegio que eso conllevaba y en un arranque de furia, tomó la imagen del “malo” tirándola por un túnel el cual se dice que conecta el Ex-Convento de San Francisco con las demás iglesias del lugar, haciendo que la imagen se perdiera en algún lugar entre esos túneles y en el tiempo.

Otras historias que se ha contado sobre la desaparición de la figura, es que un conocido (en su época) y ambicioso comerciante Atlixquense aprovechó la distracción de la festividad para tomar la figura, haciéndose de ella con la intención de negociarla, pero finalmente terminó siendo empeñada en una cantina por unos “tragos” en la zona del “Peñón”. 

Finalmente el Dr. Naptalín Zárate Vásquez quien visitaba la casa de su tía-abuela a escasos 50 metros del Ex-Convento de San Francisco, narra que la imagen del “malo” tuvo un final muy diferente al que se relata, en dicha narración cuenta que en una visita al templo, vio ambas imágenes, la de San Miguel Arcángel sosteniendo su espada en mano y la del “malo” subyugado a sus pies, menciona que la imagen del “malo” era horrible, no debido su diseño, sino a que ya se encontraba bastante deteriorada, sombreada de ojos a cola y enmohecida por el tiempo, todo producto de la falta de cuidado y limpieza en comparativa con la imagen de San Miguel Arcángel, la cual era impecable, cuenta que en el día de la celebración tenían que sacar ambas figuras para realizar el recorrido y llegar al Templo de San Miguel, pero llegando a las escaleras del templo, la imagen del “malo” se desprendió y rodó por ellas, rompiéndose en pedazos por la fragilidad que conllevaba su apolillamiento y haciendo un trabajo imposible el poder restaurarla, también cuenta que los mayordomos asombrados dijeron: “Así se confirma que Miguel ha ganado al guerra a el “malo”, lo destruyó completamente”; otro dijo: “esto nos traerá consecuencias, las imágenes son parte del patrimonio del pueblo, al destruirse esta, el instituto nos reclamará”; un tercero mencionó: “realicemos una colecta entre los vecinos para que un artesano realice una escultura del “malo”, lo cual les pareció la mejor opción e inmediatamente se dieron a la tarea de convencer al presidente de la colonia, quien finalmente aceptó, enseguida fueron a buscar al párroco, quien estuvo de acuerdo y hasta se dispuso en acompañarlos a realizar la colecta.

Al entrevistarse con la madre del Dr. Naptalín Zárate (quien había heredado la casa de su tía-abuela), les comentó que estaba de acuerdo pero ¿Para qué iban a colectar  para realizar una estatua tan horrible? Argumentando que al ponerla junto al arcángel algunas personas pensarían que se le estaba haciendo culto, que al visitante de la capilla le espantaba y que era la causa de que la capilla no fuera tan visitada, ese comentario tan “agudo” los hizo reflexionar, desistiendo de la idea de hacer otra escultura del “malo” y desde entonces la imagen del Arcángel San Miguel y la del malo derrotado a sus pies es solo un recuerdo.